17 jun 2026

La rabia tiene votos

 POPULISMO, RESENTIMIENTO Y DEMOCRACIA

Por qué los políticos que insultan, gritan y simplifican obtienen mayorías — y qué nos dice eso sobre el estado de las democracias contemporáneas

Javier Milei en Argentina. Abelardo de la Espriella en Colombia. Donald Trump en Estados Unidos. Jair Bolsonaro en Brasil. Viktor Orbán en Hungría. El patrón se repite con una regularidad que desafía las explicaciones simples: figuras que hablan a gritos, que rompen el protocolo, que insultan a sus adversarios, que proponen soluciones brutalmente simples a problemas complejos — y que ganan.

La reacción más cómoda es la del escándalo moral: "¿Cómo puede votar la gente por alguien así?" Pero esa pregunta, formulada desde la indignación, cierra exactamente el análisis que necesitamos abrir. Las ciencias humanas, políticas y sociales llevan décadas construyendo herramientas conceptuales para responderla — y sus respuestas son más incómodas, y más reveladoras, que el simple reproche.

Lo que sigue no es una defensa de estos fenómenos. Es un intento de entenderlos, que es la condición previa de cualquier respuesta política efectiva.


I — LACLAU Y MOUFFE

El populismo no es una ideología: es una lógica

El error más frecuente en el debate público es tratar el populismo como sinónimo de demagogia o de extremismo ideológico. El politólogo argentino Ernesto Laclau, en su obra fundamental La razón populista (2005), propone algo más preciso y más perturbador: el populismo es una lógica discursiva, no un contenido ideológico determinado.

Lo que define al populismo, según Laclau, es la construcción de una frontera política que divide la sociedad en dos campos antagónicos: el pueblo y la élite. Esta frontera no preexiste al discurso político — es producida por él. El líder populista no representa a un pueblo que ya existe; lo construye al nombrarlo.

CONCEPTO CLAVE

Demandas equivalenciales: Laclau describe cómo el populismo funciona encadenando demandas heterogéneas — el trabajador que quiere empleo, el pequeño empresario que sufre impuestos, el ciudadano harto de la corrupción — bajo un significante vacío ("el pueblo", "la libertad", "el cambio") que las unifica sin resolverlas. La grosería del líder actúa como señal de que él no pertenece al campo del enemigo.

Chantal Mouffe, en su trabajo posterior —especialmente en For a Left Populism (2018)— matiza y discute con Laclau: si el populismo es una lógica neutral, puede ser de izquierda o de derecha. Lo que determina su orientación ética es el contenido que llena esa frontera. La pregunta política no es si combatir el populismo, sino qué tipo de "pueblo" se construye y contra qué tipo de "élite".

Aplicado a Milei: la operación discursiva no consiste en proponer políticas libertarias — eso vendría después. Primero se construye al enemigo (la casta) y al pueblo (los que trabajan y pagan impuestos). Cualquier persona que se sienta excluida del sistema puede reconocerse en ese segundo polo.

"El populismo no es una patología de la democracia sino su modo de operación más básico: la construcción de un 'nosotros' frente a un 'ellos'."

— Ernesto Laclau, La razón populista (2005)
II — MISHRA Y SLOTERDIJK

La era de la ira: cuando el resentimiento se vuelve político

El historiador y ensayista Pankaj Mishra publicó en 2017 Age of Anger: A History of the Present, un libro que traza la genealogía del resentimiento político contemporáneo hasta el siglo XVIII. Su tesis es poderosa: la modernidad prometió igualdad y progreso universal, pero los entregó de manera profundamente desigual. El resultado es una brecha permanente entre expectativa y experiencia, entre lo que la modernidad prometió y lo que efectivamente ofrece a la mayoría.

Mishra toma el concepto de ressentimentde Nietzsche — el resentimiento de quien se siente inferior o frustrado y convierte esa frustración en odio hacia quien percibe como responsable de su situación — y lo aplica a escala civilizatoria. Las figuras que hoy llamamos "populistas de derecha" capitalizan ese resentimiento acumulado durante décadas.

El cinismo como postura de poder

El filósofo alemán Peter Sloterdijk ofrece otra entrada en Crítica de la razón cínica(1983), una de las obras filosóficas más vendidas en lengua alemana del siglo XX. Sloterdijk distingue entre el cinismo clásico(la postura del filósofo que rechaza las convenciones sociales en nombre de una verdad más profunda) y el kynismo moderno: la conciencia falsa que sabe que sus ideas son falsas pero las mantiene de todos modos por conveniencia.

El político grosero opera en este territorio: sabe que sus simplificaciones son excesivas, pero las produce de todos modos porque funcionan. Y su audiencia sabe también que son simplificaciones — pero las acepta porque nombran algo verdadero que el discurso "correcto" sistemáticamente evita nombrar. La grosería es la forma que toma la autenticidad en un sistema político percibido como hipócrita.

PARA PROFUNDIZAR

Pankaj Mishra, Age of Anger (2017):Traza el resentimiento contemporáneo desde Rousseau y la Ilustración hasta ISIS y Trump, pasando por el nihilismo ruso del siglo XIX. Sostiene que la promesa incumplida de la modernización genera una rabia difusa que los demagogos son más hábiles que los demócratas en canalizar.

Peter Sloterdijk, Crítica de la razón cínica (1983): Analiza el cinismo como enfermedad de la modernidad tardía. Quien vota por un candidato que miente abiertamente no está siendo irracional: está ejerciendo su propio cinismo como forma de agencia.


III — NORRIS E INGLEHART

La reacción cultural: cuando el progresismo genera su propio antídoto

En 2019, los politólogos Pippa Norris y Ronald Inglehart publicaron Cultural Backlash: Trump, Brexit, and Authoritarian Populism, un estudio empírico masivo basado en datos de la Encuesta Mundial de Valores que cubre más de cien países durante cuatro décadas. Su tesis central es contraintuitiva: el ascenso del populismo autoritario no es causa del fracaso del progresismo, sino en parte de su éxito.

A partir de los años setenta, las sociedades occidentales experimentaron un giro generacional hacia valores que Inglehart llamó "posmaterialistas": igualdad de género, derechos LGBTQ+, ecologismo, cosmopolitismo, diversidad cultural. Este giro fue real y sostenido. Pero generó, simultáneamente, una reacción entre quienes percibían ese cambio como una amenaza a sus identidades, sus valores, su estatus y su sentido de pertenencia.

TESIS CENTRAL

Norris e Inglehart distinguen entre dos tipos de motivación para el voto populista autoritario: la inseguridad económica (quienes han perdido poder adquisitivo o empleo) y el resentimiento cultural (quienes sienten que los valores dominantes los excluyen o los humillan). El segundo factor resulta ser tan importante o más que el primero para predecir el voto populista en sus estudios.

Este es un dato crucial para entender casos como el de Milei en Argentina: su base electoral más sólida no fue la población más empobrecida, sino sectores de clase media con educación universitaria que se sentían simultáneamente frustrados económicamente y culturalmente excluidos del relato dominante de las élites progresistas urbanas.

Votar por alguien que dice lo que "no se puede decir" — que insulta al feminismo, que se mofa del cambio climático, que hace chistes sobre lo políticamente incorrecto — se convierte en un acto de afirmación identitaria. No es irracionalidad: es señalización de pertenencia a un grupo que se siente marginado del espacio público legítimo.

"El populismo autoritario contemporáneo no es tanto una rebelión de los perdedores económicos como una reacción de quienes sienten que la cultura dominante los ha dejado atrás."

— Norris & Inglehart, Cultural Backlash (2019)
IV — STENNER Y ALTEMEYER

La psicología del autoritarismo: no es ideología, es carácter

La psicóloga política Karen Stenner ofrece en The Authoritarian Dynamic (2005) uno de los marcos más útiles para entender qué tipo de personalidades son más susceptibles al atractivo de los líderes fuertes y la política simplificadora.

Stenner distingue entre conservadurismoautoritarismo: el primero es una preferencia por la tradición y la estabilidad; el segundo es una predisposición psicológica que se activa ante la percepción de amenaza al orden. Las personas con alta predisposición autoritaria no son necesariamente de derecha en condiciones normales — pero cuando perciben que la sociedad está fragmentándose, que las normas ya no funcionan, que "ya no se puede confiar en nadie", buscan activamente líderes que prometan restablecer el orden, aunque sea por la fuerza.

El autoritarismo de derechas

El psicólogo social Bob Altemeyer, cuya investigación sobre el autoritarismo de derechas (Right-Wing Authoritarianism, RWA) fue retomada por Stenner, identificó tres componentes que se articulan bajo alta amenaza percibida: sumisión autoritaria (deferencia hacia figuras de autoridad), agresión autoritaria (apoyo al castigo de quienes violan normas convencionales) y convencionalismo(adhesión rígida a normas sociales tradicionales).

LA INTUICIÓN POLÍTICA DE STENNER

Lo más relevante de su investigación para el análisis del voto populista es esto: el contenido de las políticas importa menos que la señal de control que emite el líder. Un político que promete destruir el Banco Central, dolarizar la economía o encarcelar opositores puede ganar votos de personas que no comprenden ni apoyan esas políticas específicas — simplemente porque transmiten firmeza, decisión y capacidad de "hacer algo" frente al caos percibido.


V — ZUBOFF Y PARISER

El ecosistema mediático que alimenta la rabia

Ninguno de los marcos anteriores es suficiente sin considerar la transformación radical del ecosistema mediático desde la segunda década del siglo XXI. Las redes sociales no son simplemente un nuevo canal de comunicación política: son una máquina de amplificación emocional que tiene consecuencias estructurales sobre qué tipo de política prospera.

Eli Pariser acuñó en 2011 el concepto de filter bubble — la burbuja de filtro — para describir cómo los algoritmos de personalización tienden a mostrarnos contenido que confirma nuestras preferencias previas, aislándonos de perspectivas contrarias. Pero el problema es más profundo que la burbuja: los algoritmos de engagement están optimizados para maximizar tiempo en pantalla, y el contenido que mejor logra ese objetivo es el que genera reacciones emocionales fuertes — especialmente indignación y miedo.

Shoshana Zuboff en La era del capitalismo de la vigilancia (2019) analiza cómo las plataformas digitales extraen datos de comportamiento para predecir y modificar conductas — incluyendo conducta política. El resultado es una arquitectura de la atención en la que los políticos que saben producir contenido emocionalmente intenso tienen una ventaja estructural sobre quienes argumentan con matices.

CONSECUENCIA PRÁCTICA

Milei fue construido mediáticamente durante años como entertainer político en programas de televisión, antes de ser candidato serio. Sus apariciones — gritar, insultar, agitar una motosierra — eran virales por razones de entertainment, no de política. El algoritmo de YouTube y Twitter lo promovió porque generaba clicks, comentarios, reacciones. La arquitectura de atención de las redes convirtió esa visibilidad mediática en capital político.

VI — SINTESIS

Por qué el reproche moral no alcanza

Reuniendo estos marcos, emerge una imagen compleja que invalida las respuestas simples. El votante de Milei o de De la Espriella no es un ignorante que fue engañado. Es, en muchos casos, alguien que:

— Ha perdido confianza en las instituciones que deberían representarlo, después de décadas de promesas incumplidas por partidos de todos los colores.

— Siente que el discurso público dominante —ya sea de centroizquierda o de centroderecha establecida— no nombra su experiencia real: la inseguridad económica, la humillación cotidiana, la sensación de que las reglas son para otros.

— Experimenta la grosería del candidato no como defecto sino como autenticidad: este al menos dice lo que piensa, aunque lo que piense sea discutible.

— Ha sido expuesto durante años a un ecosistema mediático que privilegia la emoción sobre el argumento, la certeza sobre la duda, la identidad sobre la política.

— En contextos de incertidumbre elevada, su psicología busca activamente la señal de control que emite el líder fuerte, con independencia del contenido específico de sus propuestas.

"Explicar el voto populista por la ignorancia del votante no solo es empíricamente erróneo — es políticamente contraproducente. Es exactamente el tipo de condescendencia de élite que alimenta el resentimiento que se intenta combatir."

— Síntesis de los autores analizados

La democracia liberal tiene ante sí una pregunta que no puede eludir: si produce sistemáticamente ciudadanos que se sienten excluidos de su propio sistema de representación, ¿cuánto tiempo puede esperar que esos ciudadanos la defiendan?

La respuesta no está en explicar mejor las bondades del libre mercado o en perfeccionar las políticas redistributivas, aunque ambas cosas importen. Está en reconstruir la confianza institucional desde abajo, en producir liderazgos que puedan nombrar el resentimiento legítimo sin convertirlo en odio, y en reformar los ecosistemas mediáticos que hoy hacen más rentable la rabia que el argumento.

Eso, desde luego, es más difícil que gritar con una motosierra.

6 jun 2026

Firmes por la patria

(Tomado del FB de Roddy. Junio 6 de 2026)

Me van a perdonar mis amigos y familiares que piensan diferente. Aunque tengamos visiones distintas del país, eso no cambia el respeto, la admiración y el cariño que les tengo. Las diferencias políticas jamás deberían estar por encima de los afectos, de la amistad o de la familia.

Sin embargo, siento la necesidad de expresar lo que pienso y lo que he vivido.

He escuchado muchas veces la frase "Firmes por la patria". Y yo también amo profundamente a Colombia. Pero hay una diferencia enorme entre hablar de sacrificio y haber tenido que vivirlo.

Yo no tuve la oportunidad de ir a la universidad. No porque no quisiera estudiar, sino porque mis padres no tenían los recursos para brindarme esa posibilidad. Como miles de familias colombianas, hicieron todo lo que pudieron, pero simplemente no alcanzaba.

En aquella época, para obtener la libreta militar había que pagarla. Muchos pudieron hacerlo y continuar con sus proyectos de vida. En mi caso, mi familia no tenía cómo asumir ese costo, así que me tocó prestar servicio militar.

Y allí estaba yo, arriesgando la vida por apenas $76.000 mensuales. Setenta y seis mil pesos. Esa era la realidad de muchos jóvenes que no llegaban al Ejército por vocación, sino porque las circunstancias económicas no les dejaron otro camino.

Por eso me cuesta escuchar discursos que hablan de guerra con tanta ligereza. Me cuesta escuchar a quienes exaltan el sacrificio de otros cuando jamás han tenido que vivirlo en carne propia. A quienes hablan de patria desde una comodidad que nunca les exigió elegir entre estudiar o sobrevivir.

Durante décadas, los hijos de campesinos, obreros y familias humildes fueron quienes cargaron sobre sus hombros el peso de una guerra absurda que dejó dolor, muerte y oportunidades perdidas. Mientras algunos debatían ideologías, otros eran quienes ponían los muertos, los heridos y los sueños truncados.

No escribo esto desde el resentimiento. Lo escribo desde la memoria.

Y precisamente por esa memoria, hoy quiero hacer un llamado a votar con conciencia.

No vote por el odio. No vote por el miedo. No vote por discursos populistas que buscan dividir a los colombianos entre buenos y malos. No entregue su criterio a quienes convierten el dolor de la gente en una herramienta política.

Vote pensando en las familias que han tenido que luchar cada día para salir adelante. Vote pensando en los jóvenes que merecen más oportunidades que las que tuvieron generaciones anteriores. Vote pensando en construir un país donde el origen económico no determine el futuro de una persona.

La patria no se demuestra repitiendo consignas. La patria se demuestra entendiendo el sufrimiento de los demás, respetando las diferencias y tomando decisiones responsables para el futuro de todos.

Porque amar a Colombia no es odiar a quien piensa distinto. Amar a Colombia es querer que ningún joven tenga que escoger entre sus sueños y las limitaciones que le impone la pobreza.

No es fraude, es “golpe de Estado”

(Tomado del FB de SOY TU JAVI. 6 junio 2026)

*** A todos los vende patria ***

Nunca antes en mi vida, ni siquiera cuando salió electo Duque, había tenido tan clara la certeza de que vamos camino a cometer la cagada más grande de nuestra historia política reciente al dizque “elegir” a este “bárbaro” que vamos a poner de presidente de la República. 

Ayer, por ejemplo, vi un video en donde sale Abelardo diciendo que va a “dolarizar” la economía, ¡háganme el HP favor! 

Y por ahí hay otro en donde dice que va a sacar a Colombia de la ONU, de la OEA y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. 

En otro, aparece diciendo que va a llenar a Colombia de bases militares americanas. 

En otro, dice que va a privatizar media Colombia, que va a vender 137 empresas estatales, muchas en el sector energético, lo que hará que la energía en este país, para la gente humilde, se vuelva un lujo. 

Que dizque va a echar a 700 mil empleados públicos, y que los va a indemnizar. 

En otra entrevista dice que dizque va fusionar ministerios, como hizo Milei en Argentina, si no es que los va a eliminar del todo. 

Y para rematar con broche de oro, ya amenazó con “destripar” a opositores de izquierda y el mismo sistema de oposicion. 

Y todo esto lo va a conseguir en unas elecciones que parecen, claramente, estar contaminadas con fraude. 


A mi ustedes me van a perdonar pero esto no es un proceso “democrático” para escoger a Abelardo, esto es un GOLPE DE ESTADO que los gringos nos están dando al imponernos a la mala a este HP con un programa de gobierno que solo le conviene a ellos. Abelardo no va a gobernar para los colombianos, va a gobernar para los intereses extranjeros. De Duque se decía que era un “títere” de Uribe, y fue cierto. Esto es peor. Abelardo será un títere de los americanos y los judíos, dos potencias extranjeras. 

Y yo veo como medios, asociaciones de comerciantes y empresarios, grupos políticos, y otros estamentos de la sociedad están induciendo a la población con el cuento de que esto “ya está resuelto”, de que va a ser “Abelardo si o sí”, y me doy cuenta que esto ya no es democracia sino un régimen. Aquí ya se tomó la determinación de poner a Abelardo de presidente, haya ganado con votos o con fraude, y eso ya no parece tener marcha atrás. 

Nadie investiga las reclamaciones de fraude, y hasta Petro parece resignado a que se las roben, quizá porque sabe que, si contraría a los gringos, no lo sacan nunca de la Lista Clinton y le va a tocar vivir como un paria a él y a su familia el resto de sus días. 

Y Cepeda no dice nada, en silencio, como esperando lo inevitable. Con el cuento que cualquier conversación de fraude lo “perjudica” y le hace “daño a su campaña” están silenciando lo que bien parece un robo gigantesco, porque ya los americanos sentenciaron que el presidente va a ser Abelardo….y punto. 


Ok, si Colombia quiere “golpe de estado”, perfecto. No será la primera vez que eso ocurre en este continente, ni creo que sea la última. 

Pero vamos a llamar a las cosas por su nombre. Estas elecciones no son elecciones. Aquí ya hay un candidato del establecimiento bendecido por los americanos, que va a gobernar para los americanos y los judíos, y al pueblo colombiano lo están haciendo a un lado porque el “régimen” ya tomó la determinación de no escucharlo. Eso es con lo que estamos lidiando, no se equivoquen. 


Ayer chateaba por aquí con un amigo decidido a votar por Abelardo y le decía: “Vota por ese man si quieres, pero te apuesto lo que quieras a que, 6 meses en su presidencia, la mitad de los que lo eligieron van a estar arrepentidos de su voto”. Petro se empezó a desmoronar 2 años en su gobierno por una situación personal degradante, pero a Abelardo lo van a empezar a detestar rapidito en su gobierno porque su talante de marioneta de los americanos va a resultar obvio bastante pronto, y traerá resultados brutales que el pueblo colombiano va a rechazar de inmediato. 

La pregunta no es que le vayan a armar “estallido social” a Abelardo, eso ya yo lo doy por descontado. La pregunta es si ese levantamiento no se va a conato de guerra civil. 

Esa es la única y verdadera pregunta. 


Los americanos necesitan de una Colombia “sumisa” desesperadamente, por muchas razones, y Abelardo va a ser su instrumento. 

En Venezuela, hace 6 meses, bajaron a un tirano de izquierda con una operación de captura con Delta Force y tal. 

En Colombia van a ser más sutiles. En vez de quitar a un “tirano”, los gringos nos van a zampar uno: Abelardo. Ya van a a ver lo “mostrico” que va a salir ese güevón. 


De aquí para adelante, cada uno de ustedes se hace responsable de sus actos. Con Petro nos equivocamos muchos porque el tipo, moralmente, se derrumbó en frente de nuestro ojos, acabando en un espectáculo grotesco. Pero Petro no le ha vendido el país a ninguna potencia extranjera, hay que decirlo. 

Abelardo puede tener una familia ejemplar y ser un modelo de comportamiento en lo personal (no es borracho, no es adicto a las drogas, no va a donde las putas), pero igual era el caso con Hitler, y miren en lo que acabó esa historia. 

La amenaza que representa Abelardo es otra. Estamos hablando de la propia viabilidad, de aquí para adelante, de Colombia como un país independiente. Ese HP lo va a vender, y va a quedar en la historia como el “traidor” que le entregó Colombia a los gringos. 


Las fuerzas globales en este mundo se están moviendo hacia lo conformación de bloques de influencia “amarrados” a los intereses de los poderosos, y en este hemisferio nosotros vamos a entrar en una fase de “sometimiento” permanente a la voluntad de los americanos, y este corroncho arribista nuevo rico de Montería es el que nos va a llevar por ese camino. 

Petro fue una calamidad, eso es innegable. Pero una calamidad no se corrige con una BARBARIDAD, que es lo que se viene con este patán sabanero. 


Si vamos a plantar cara, es ahora, ¡ya! O impedimos que este filipichin de mierda llegue, votando masivamente contra él y el golpe de estado que él representa, o bajamos los brazos y le entregamos este país a Trump y Netanyahu, escojan. Esto no es de escoger entre un presidente de “derecha” y uno de “izquierda”. Es escoger entre ser libres y ser vasallos, y yo lo que veo es que el “furor” por ser vasallo va ganando, al menos en medios y redes. 

Y aquí ya no importa si hicieron fraude o no, o si el conteo o el pre-conteo no sé qué, o si penetraron el sistema de la Registraduría no sé cómo. Estas elecciones se las van a robar si o si, y lo único que queda es un alzamiento popular para impedir que lo hagan, y que los ladrones consumen su golpe de estado. 


No, esto no es fraude. Fraude es cuando alguien destruye los votos de un rival para elegir al candidato deseado, o cuando alguien mete votos ficticios por el candidato de uno para aumentar su votación. 

Cuando un establecimiento entero hace todo eso, y luego trae a un presidente extranjero, al presidente del país más poderoso del mundo, para que diga que apoya al que está robando, eso ya no es fraude, eso es un “GOLPE DE ESTADO”. 


Y no esperen a que Abelardo se posesione para protestar. Si van a protestar, ¡ES AHORA O NUNCA!! Quedan dos semanas para mitigar este golpe de estado. O salimos masivamente a votar para que Abelardo pierda, o incendiamos el país para que no se posesione. Esas son las dos únicas opciones que hay. 

Por el bien del país, es más fácil salir masivamente a votar para evitar que ese títere esperpentico de los gringos llegue al poder. 


Apuesto lo que sea, hasta mi nombre y apellido, que en Febrero del año entrante, si ponen a este atarvan de presidente, la gente va a salir a las calles pidiendo que “vuelva Petro”. 

Estamos en una situación que parece una película de Tarantino. Una de esas escenas en donde el protagonista escapa de una situación límite, solo para entrar en una aún peor. 

Seis meses en la presidencia de Abelardo, media Colombia va a recordar a Petro como “los buenos tiempos”, como si el man fuera “Blancanieves”. 

Es ahora o nunca. En 2 semanas el golpe de estado se habrá consumado, y acá ya no va a haber nada que hacer.

Ustedes deciden…

Von Priast

Los Firmes de la Ola: Cómo un lema militar convirtió a Colombia en batallón sin comandante

Por: Jesús Elías Varón Rincón

Tomado de FB. Junio 6 de 2026.

Hay palabras que caminan disfrazadas. Llegan con el uniforme de la patria, con el porte de quien defiende algo sagrado, y nadie se detiene a mirarles los zapatos. "Firmes por la patria", repiten como eco de cuartel, sin saber que en el manual de instrucción militar —ese libro que no leen los civiles— la palabra "firmes" no es un grito de libertad, sino una orden de inmovilidad. Es el comando que congela al soldado. Es la instrucción que le dice: no te muevas, no pienses, no maniobres. Espera. Quieto. A merced de quien te dio la orden.


Abelardo de la Espriella, abogado de oficio y estratega de campaña por vocación, encontró en ese término su arma más letal. No una metáfora, no un juego poético. Una computación exacta del poder. "Firmes por la patria" no es un llamado a la acción; es una orden de parada. Es el candidato diciéndole al electorado: quédate ahí, no hagas nada, no cuestiones, no te desvíes del lugar que te asigné. Y el electorado, encantado con el ritmo marcial del eslogan, obedece sin saber que está siendo comandado.


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En el patio de cualquier batallón de Colombia, cuando el sargento grita "¡Firmes!", los reclutas dejan de respirar con libertad. Los talones se juntan, los brazos pegan al cuerpo, la mirada se fija al frente. No hay diálogo posible. No hay deliberación. El soldado firme no decide; espera la siguiente orden. Esa es la belleza del término para quien manda: anula la voluntad sin necesidad de discutirla. Conviene al superior que sus subordinados estén firmes, porque un ejército en movimiento propio es un ejército incontrolable.


De la Espriella lo sabe. O lo intuye con esa astucia que tienen los mercaderes de la política moderna. Su campaña no pide al ciudadano que piense, que exija, que proponga. Le pide que se quede "firme". Que repita el lema como los reclutas repiten el nombre de la patria en la formación matutina. Que se sienta parte de algo grande mientras, en realidad, se inmoviliza. El candidato no necesita votantes críticos; necesita tropa disciplinada. Y para eso, qué mejor que un eslogan que ya viene con la cadena de mando incorporada.


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La gente no sabe de la connotación del término. No sabe que "firmes" es la antítesis de la democracia deliberativa, de la sociedad que debate, de la ciudadanía que exige cuentas. Repiten "firmes por la patria" como loros adiestrados en un guacamayo de plaza pública, creyendo que pronuncian un grito de rebeldía cuando en realidad están pronunciando su propia suspensión. Es el milagro de la propaganda bien hecha: hacer que el sujeto alabe su propia jaula.


Y aquí es donde el espejo se vuelve alemán, oscuro, inquietante.


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En 1981, Dennis Gansel estrenaba Die Welle —La Ola—, película que recrea el experimento de Ron Jones en una escuela californiana de los años sesenta. Un profesor de historia, intentando demostrar a sus alumnos que el fascismo no era un fantasma del pasado sino una tentación permanente, crea un movimiento llamado "La Ola". Le da un saludo propio. Un uniforme blanco. Un lema: "Fuerza a través de la disciplina". "Fuerza a través de la comunidad". En cinco días, los adolescentes —jóvenes liberales, hijos de la democracia— se transforman en milicia fanatizada. Acosan a quien no se une. Persiguen al diferente. Olvidan que todo comenzó como un juego de salón.


La película no es una advertencia sobre el nazismo. Es una radiografía del presente. Muestra cómo el ser humano anhela, en lo más hondo, dejar de pensar. Cómo la disciplina externa alivia la angustia de la libertad. Cómo un lema simple, un gesto repetido, una identidad nueva, pueden apagar la conciencia más despierta.


De la Espriella no necesita cinco días. Tiene las redes sociales, donde la repetición no es ritual sino algoritmo. Tiene a un electorado agotado por la violencia, por la desigualdad, por la sensación de que nada cambia. Y ofrece, con su "firmes por la patria", exactamente lo que ofrecía el profesor de La Ola: la paz de no pensar. La ilusión de pertenecer a algo mientras se entrega el derecho a moverse.


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En la película alemana, el desenlace es trágico. Un alumno, desbordado por la revelación de que todo fue manipulación, dispara en el acto de cierre. La comunidad ficticia se desmorona con sangre real. El espectador sale de la sala preguntándose: ¿yo habría caído? ¿Habría saludado con el brazo extendido si me hubieran dicho que era por el bien del grupo?


En Colombia, el desenlace aún no llega. Pero ya se escuchan los pasos de formación. Ya se ven las camisetas blancas, los hashtags uniformados, la rabia contra quien no repite el lema. "Firmes por la patria", tuitean quienes ayer criticaban el autoritarismo. "Firmes", gritan quienes no saben que la orden militar no admite preguntas. Y el candidato, desde su trinchera de sonrisas y promesas, observa su batallón. Quietos. A la espera. Listos para avanzar, sí, pero solo cuando él dé la orden. Solo cuando él lo decida. Solo cuando él, y no ellos, determine qué significa, en última instancia, esa patria por la que tanto se jura firmar.


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La tragedia no es que Abelardo de la Espriella haya elegido esas palabras. La tragedia es que funcionen. Que en un país con tanta historia de obediencia ciega —a caudillos, a partidos, a violencias que se disfrazaban de orden— la orden de "firmes" suene a consuelo y no a amenaza. Que el electorado colombiano, cansado de nadar contra la corriente, prefiera la quietud del cuartel a la fatiga de la plaza pública.


Pero la democracia no se hace de firmes. Se hace de movimientos. De marchas incómodas, de debates enredados, de ciudadanos que no esperan la orden sino que la cuestionan. "Firmes" es el sueño de todo comandante: soldados que no maniobren. "Firmes" es la pesadilla de toda república: ciudadanos que no actúen.


De la Espriella lo sabe. Por eso eligió el término. Por eso lo repite. Por eso sonríe cuando la multitud lo corea.


Mientras tanto, la ola crece. Blanca, disciplinada, firme. Y al final de la película, como siempre al final de estas películas, habrá quienes miren hacia atrás y se pregunten cuándo dejaron de ser personas para convertirse en batallón.


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Jesús Elías Varón Rincón

3 jun 2026

La banalidad del mal y la alta votación por Abelardo de la Espriella en Colombia

Autor: Manus AI

Fecha: 3 de junio de 2026


Introducción

A partir del concepto de “la banalidad del mal” de Hannah Arendt, la alta votación por Abelardo de la Espriella puede leerse menos como una adhesión explícita y consciente a un proyecto de crueldad, y más como el síntoma de una cultura política en la que el miedo, el cansancio, la polarización y el deseo de orden pueden volver ordinarias ciertas promesas de fuerza. La clave arendtiana no consiste en afirmar que todos los votantes sean “malos”, ni en equiparar mecánicamente una elección colombiana con el totalitarismo nazi. Consiste, más bien, en observar cómo una sociedad puede normalizar lenguajes de deshumanización, soluciones punitivas simplificadas y obediencias emocionales cuando deja de pensar críticamente las consecuencias de lo que apoya.

Según El País, De la Espriella ganó la primera vuelta presidencial colombiana de 2026 con 43,7% de los votos, frente al 40,9% de Iván Cepeda, en un país descrito como profundamente partido entre dos proyectos antagónicos.1 La Silla Vacía reportó luego una medición de AtlasIntel en la que De la Espriella aparecía con 50,3% de intención de voto en segunda vuelta frente a 42,6% de Cepeda, y señaló que el rechazo al adversario podía convertirse en el eje decisivo de la campaña.2 Ese dato es fundamental: la votación no expresa únicamente amor político por un candidato; puede expresar también voto defensivo, rechazo al otro, miedo al futuro y deseo de castigo.


Marco conceptual: qué quiso decir Arendt

Hannah Arendt acuñó la expresión “banalidad del mal” en Eichmann en Jerusalén, al observar que Adolf Eichmann no aparecía ante ella como un monstruo demoníaco, sino como un funcionario ordinario, lleno de frases hechas, incapaz de pensar desde el punto de vista de los otros.3 La Stanford Encyclopedia of Philosophy recuerda que Eichmann in Jerusalem fue la obra en la que Arendt formuló ese concepto controversial, dentro de una reflexión más amplia sobre totalitarismo, juicio, acción política y responsabilidad.4

La banalidad del mal no significa que el mal sea pequeño. Significa que actos gravísimos pueden ser ejecutados, tolerados o legitimados por personas que no se experimentan a sí mismas como criminales, sino como obedientes, realistas, patriotas, eficientes o simplemente “normales”.

La British Academy resume la intuición arendtiana señalando que Eichmann era “banal” no porque no fuera culpable, sino porque representaba una forma de mal más difícil de combatir: un mal asociado con la irreflexión, la incapacidad de comprender la pluralidad humana y el uso de clichés políticos.3 Aeon, por su parte, subraya que Arendt vio en Eichmann a alguien que podía cometer actos atroces sin una intención demoníaca explícita, aunque también recuerda críticas posteriores según las cuales Arendt pudo haber subestimado la dimensión ideológica de Eichmann.5 Esta cautela es importante para el caso colombiano: usar a Arendt no debe convertirse en un insulto moral contra los votantes, sino en una herramienta para analizar cómo opera la normalización política de la dureza.

El artículo académico de Botero y Leal en Universitas Philosophica distingue entre el mal radical, que en Arendt describe el horror totalitario y la producción de seres humanos superfluos, y la banalidad del mal, que apunta al agente burocrático o social que participa en actos atroces sin reconocerse movido por una maldad excepcional.6 Esa distinción permite evitar exageraciones: Colombia no es un régimen totalitario por el hecho de que un candidato de derecha obtenga una votación alta; pero la teoría de Arendt sí advierte que las democracias pueden degradarse cuando la ciudadanía acepta como normales discursos que reducen la complejidad social a enemigos eliminables.


El perfil político de Abelardo según el video y las fuentes

El video de La Pulla presenta a Abelardo de la Espriella como un candidato que combina imagen de outsider, espectáculo político, retórica religiosa, estética de fuerza y promesas de autoridad.7 En el análisis del video aparecen varios rasgos centrales: el uso de la figura del “Tigre”, la cercanía simbólica con liderazgos como Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei, un discurso de confrontación contra críticos y periodistas, y propuestas de seguridad centradas en “mano de hierro”, megacárceles y ruptura con diálogos de paz.7

El País también lo caracteriza como abogado ultraconservador, admirador de Trump, Bukele y Milei, y candidato que se presenta como outsider, aunque con trayectoria pública y vínculos con sectores de poder.1 El video de La Pulla añade una crítica decisiva: De la Espriella promete perseguir criminales, pero construyó parte de su carrera como abogado defendiendo a figuras cuestionadas o condenadas, incluidos actores ligados a escándalos de corrupción, parapolítica o paramilitarismo.7 Esta tensión no descalifica automáticamente su derecho a ser candidato, pero sí revela un punto arendtiano: la política puede convertir contradicciones graves en detalles secundarios cuando el electorado se concentra en la eficacia simbólica del “hombre fuerte”.

Por qué una alta votación puede ser compatible con la banalidad del mal

La pregunta central no es “¿por qué tanta gente vota por el mal?”, porque esa formulación ya clausura el pensamiento. La pregunta arendtiana sería: ¿qué condiciones permiten que una parte significativa de la sociedad considere razonables, necesarias o incluso deseables ciertas formas de dureza política? En Colombia, esas condiciones incluyen inseguridad persistente, cansancio ante la corrupción, frustración con la política tradicional, polarización acumulada, rechazo al gobierno saliente y una larga historia de violencia que ha acostumbrado a muchos ciudadanos a imaginar la paz como debilidad y el castigo como solución.


En este marco, la alta votación por De la Espriella puede interpretarse como una convergencia de al menos cuatro impulsos sociales. Primero, un impulso de orden, que busca una autoridad fuerte frente a la percepción de caos. Segundo, un impulso de castigo, que desea que alguien “ponga mano dura” contra criminales, corruptos, guerrillas o enemigos ideológicos. Tercero, un impulso de identidad, en el que patria, religión, masculinidad política y orgullo regional o nacional se funden en una narrativa de recuperación. Cuarto, un impulso antipetrista o antiizquierdista, que puede votar menos por convicción programática que por rechazo a Cepeda, al Pacto Histórico o a lo que se percibe como continuidad de Petro.1 2


Desde Arendt, el problema aparece cuando esos impulsos dejan de ser objeto de deliberación y se convierten en reflejos. La banalidad del mal es, en este sentido, una renuncia al juicio. No necesariamente una renuncia espectacular, sino cotidiana: compartir un eslogan sin preguntarse a quién deshumaniza; aplaudir una cárcel sin preguntar por debido proceso; celebrar la humillación de un periodista porque “se lo merece”; aceptar que ciertos grupos son obstáculos y no ciudadanos; votar por “orden” sin interrogar qué libertades se entregan a cambio.


La banalidad no está solo en el líder: también puede estar en el clima social

Una lectura superficial buscaría en Abelardo una figura “maligna” y cerraría allí el análisis. Arendt obliga a mirar más lejos. La banalidad del mal no depende únicamente del dirigente, sino de una red de normalizaciones: medios que premian el espectáculo, ciudadanos que buscan certezas simples, élites que toleran discursos extremos si protegen sus intereses, redes sociales que convierten el miedo en identidad, y opositores que responden con descalificación total, reforzando la polarización.

Por eso, el hecho de que La Silla Vacía indique que la segunda vuelta puede jugarse en buena medida por el rechazo al otro es tan importante.2 Cuando la política se organiza alrededor de la repulsión, el adversario deja de ser interlocutor y se vuelve amenaza. Ese es el terreno fértil de la banalidad: no hace falta que millones de personas deseen conscientemente el daño; basta con que acepten que el daño a ciertos otros es un costo necesario para salvar el país.


Advertencia metodológica: Arendt no debe usarse como insulto electoral

Aplicar Arendt a Colombia exige prudencia. No se debe decir que votar por De la Espriella equivalga a apoyar un totalitarismo, ni que sus votantes sean Eichmann. Eso sería filosóficamente pobre y políticamente contraproducente. Arendt sirve mejor como advertencia sobre la irresponsabilidad del pensamiento automático. En una democracia, los ciudadanos tienen derecho a votar por opciones de derecha, exigir seguridad, rechazar al gobierno de turno o preferir un Estado más pequeño. El punto crítico aparece cuando esas preferencias se articulan con desprecio por la pluralidad, hostilidad al periodismo, relativización de garantías judiciales, culto al líder fuerte o fantasías de purificación nacional.


La pregunta democrática no es si la derecha puede gobernar; por supuesto que puede. La pregunta es si una sociedad puede exigir seguridad sin sacrificar humanidad, justicia sin venganza, autoridad sin autoritarismo, religión sin cruzada, patriotismo sin exclusión, y eficiencia sin desprecio por el derecho.


Conclusión

La alta votación por Abelardo de la Espriella puede entenderse como el resultado de una coyuntura de miedo, polarización y deseo de autoridad. Desde Hannah Arendt, lo inquietante no es únicamente que un candidato de derecha radical obtenga muchos votos, sino que una parte del electorado pueda considerar banales —es decir, normales, prácticas, inevitables— ciertas formas de lenguaje político que reducen la complejidad social a enemigos y prometen resolver conflictos históricos mediante fuerza, castigo y simplificación.

La banalidad del mal, aplicada con cuidado, no acusa a millones de votantes de ser malvados. Advierte algo más profundo: que el mal político moderno puede entrar en la vida democrática no siempre como odio consciente, sino como cansancio, frase hecha, miedo, obediencia emocional, deseo de orden y falta de imaginación moral. En Colombia, el desafío no es solo derrotar o elegir a un candidato; es recuperar la capacidad ciudadana de pensar antes de obedecer, de juzgar antes de aplaudir, y de reconocer que ningún proyecto de patria merece convertir a otros seres humanos en material descartable.


Lista de referencias consultadas

1. El País. “De la Espriella y Cepeda se disputarán la presidencia de Colombia mientras Petro cuestiona los resultados”. Fuente de prensa internacional usada para datos de primera vuelta, caracterización ideológica de De la Espriella y contexto de polarización electoral. Disponible en: https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-05-31/de-la-espriella-y-cepeda-se-disputaran-la-presidencia-de-colombia-con-un-pais-partido-en-dos.html

2. La Silla Vacía. “Encuesta Atlas Intel de segunda vuelta: Abelardo le gana a Cepeda por 8%”. Fuente de prensa colombiana y encuesta usada para la medición posterior a primera vuelta, intención de voto en segunda vuelta y análisis del voto de rechazo. Disponible en: https://www.lasillavacia.com/en-vivo/atlas-intel-abelardo-se-impondria-por-7-puntos-en-segunda-vuelta/

3. British Academy. “Hannah Arendt’s lessons for our times: the banality of evil, totalitarianism and statelessness”. Fuente de divulgación académica usada para explicar contemporáneamente el concepto de banalidad del mal, la irreflexión y el pensamiento totalitario. Disponible en: https://www.thebritishacademy.ac.uk/blog/hannah-arendts-lessons-for-our-times-the-banality-of-evil-totalitarianism-and-statelessness/

4. Stanford Encyclopedia of Philosophy. “Hannah Arendt”. Enciclopedia filosófica académica usada como marco general sobre la obra de Arendt, su filosofía política y el lugar de Eichmann en Jerusalén. Disponible en: https://plato.stanford.edu/entries/arendt/

5. Aeon. “What did Hannah Arendt really mean by the banality of evil?”. Ensayo filosófico usado para discutir el significado de la banalidad del mal y las críticas posteriores a la lectura de Arendt. Disponible en: https://aeon.co/ideas/what-did-hannah-arendt-really-mean-by-the-banality-of-evil

6. Universitas Philosophica / SciELO. “El mal radical y la banalidad del mal: las dos caras del horror de los regímenes totalitarios desde la perspectiva de Hannah Arendt”. Artículo académico usado para distinguir entre mal radical, banalidad del mal, terror totalitario, superfluidad humana e irreflexión. Disponible en: http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0120-53232013000100005&script=sci_arttext

7. La Pulla. “This is Abelardo de la Espriella, winner of the first round in Colombia”. Video periodístico usado como perfil audiovisual de De la Espriella, su estilo político, propuestas, críticas y contradicciones señaladas. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=AUA065fFFUw

8 sept 2024

Belén de Bajirá- 15 ag AA2024

 https://m.youtube.com/watch?v=TT_ludV1I6k&pp=ygUqUHJlc2lkZW5jaWEgcGV0cm8gYmVsZW4gZGUgYmFqaXJhIGNvbG9tYmlh

15 agosto 2024 Belen de Bajirá

29 sept 2020

...Quien la desobnuribilizará?


La tragedia Uribe viene desde muy atrás, como dice Silvio R: "me fui a buscar al primer hombre que mintió". Busquemos al primer colombiano avivato que torció la ley a favor de sus intereses personalistas!. El fenómeno Uribe es la condensación de los climas mas densos de la población colombiana. En ese sentido, la tarea de todos consiste en identificar, reconocer y neutralizar al Uribe que llevamos dentro!

Uribe tiene poder en Colombia porque un porcentaje numeroso (y el disminución) de colombianos le atribuye poder! Sin dicho apoyo él no hubiese podido hacer de las suyas de la manera que lo ha venido haciendo antes y ahora. 

Entre sus seguidores y defensores hay dos grupos, uno grande y uno chico: el primero constituido por miles y miles de personas mal informadas y/o desinformadas que solo atienden a las fuentes "oficiales" de información: los noticieros de siempre, las emisoras de siempre, y por tanto, no tienen elementos de juicio para cotejar la información que reciben por los medios. Muchos de ellos proclives al autoritarismo o que han sufrido en carne propia la violencia de la parte de grupos guerrilleros. Son personas que están dispuestos a renunciar la las libertades básicas con tal de sentirse seguras. 

En el otro grupo de uribistas, mucho mas pequeño que el primero,  están los que se benefician del regimen. Los que ven en su jefe la encarnación de los valores anti humanistas que guía sus vidas: trampa, mala fe, violencia en todas sus formas, ventaja, leguleyadas. 

A los primeros: ayudarles a informarse mostrándoles hechos a través de fuentes directas o de otras fuentes. A los segundos: denunciarles y hacerles el repudio social!



24 sept 2019

David Charr déclara ante la JEP

https://youtu.be/ax0mQefggrM
David Charr Navas déclara ante la JEP

Señor Charr:
Su decisión de declarar sobre sus nexos con paramilitares y su mensaje de arrepentimiento le hacen bien a nuestro país en su vital intento de fortalecer y defender la democracia y la convivencia.
No se trata de buscar culpables: sí de reconocer y aceptar responsabilidades. En unos por acción y en otros por omision.
Se trata sí, de avanzar en el urgente proceso de reconciliación nacional, como un camino alternativo al castigo y  a la venganza, opciones que ya han provocado demasiado dolor y sufrimiento a los colombianos.
Pero también se trata de avanzar, usted y nosotros, en el difícil pero gratificante proceso de reconciliación personal: a la conciencia no se la puede engañar y la contradicción bloquea nuestro futuro y nuestras posibilidades de trascendencia.
Que su coraje anime e inspire a otros: todos ganamos con ello!


22 jun 2016

dejemos de matarnos

http://www.dejemosdematarnos.com/

Explicaciones sobre los acuerdos de paz


Estamos en un momento histórico. Colombia tiene la oportunidad de crear una realidad nueva y es importante entender qué está pasando. Los videos que encontrarán acá explican los acuerdos de paz. Con ellos queremos invitarlos a comprender y apoyar los acuerdos como parte de la campaña Forjando Faz.
VER LOS VIDEOS
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Bravo por Diana Uribe! Bravo por Colombia!
Los que estan viviendo los grandes hitos historicos suelen no percibir su trascendencia en el tiempo y su implicacion para la historia!
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desde el humanismo universalista decimos:
"No resultará la paz desde esta visión zoológica de la vida que propicia la lucha por la supervivencia, la lucha por el predominio del más apto. No resultará este mito. No resultará la paz manipulando las palabras o censurando las genuinas denuncias que se hacen contra todo atropello y toda atrocidad que se comete contra los seres humanos. A esta alturas me cuidaré de no mencionar los “derechos humanos” porque también han sido vaciados de contenido y falseados en su significado. Ahora sucede que se bombardea a las poblaciones indefensas para proteger sus derechos humanos...

No resultará la paz de esa visión zoológica de la vida que propicia un orden social en base a premios y castigos trsladando la domesticación animal al honorable ciudadano que comienza a entrenarse en la desconfianza, la delación y el mercadeo de sus afectos.

“Algo hay que hacer”, se escucha en todas partes. Pues bien, yo diré que hay que hacer, pero de nada valdrá decirlo porque nadie lo escuchará.

Yo digo que en el orden internacional, todos los que están invadiendo territorios deberían retirarse de inmediato y acatar las resoluciones y recomendaciones de las Nacione Unidas.

Digo que en el orden interno de las naciones se debería trabajar por hacer funcionar la ley y la justicia por imperfectas que sean, antes que endurecer leyes y disposiciones represivas que caerán en las mismas manos de los que entorpecen la ley y la justicia.

Digo que en el orden doméstico la gente debería cumplir lo que predica saliendo de su retórica hipócrita que envenena a las nuevas generaciones.

Digo que en el orden personal cada uno debería esforzarse por lograr que coincidiera lo que se piensa con lo que se siente y lo que se hace, modelando un vida coherente y escapando a la contradicción que genera violencia"

De: Palabras de Silo con motivo de la primera celebración anual del Mensaje de Silo
Punta de Vacas. 4 de Mayo de 2004


27 oct 2014

México: un Estado fallido planificado

...
Por su larga experiencia, sostiene que la masacre de Ayotzinapa, “es un mensajito al pueblo, es decirnos: vean de lo que somos capaces”, como sucedió en San Salvador Atenco en 2006, cuando militantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, que participaban en La Otra Campaña zapatista, fueron brutalmente reprimidos con un saldo de dos muertos, más de 200 detenidos, 26 de ellas violadas. El gobernador a cargo del entuerto era Enrique Peña Nieto, el actual presidente.
Esos “mensajes” se repiten una y otra vez en la política mexicana. El padre Alejandro Solalinde, quien participó en el Foro de Derechos Humanos, coordina la Pastoral de Movilidad Humana Pacífico Sur del Episcopado Mexicano y dirige un alberque para migrantes que pasan por México hacia Estados Unidos, asegura que recibió información de que los estudiantes fueron quemados vivos. Luego de ser ametrallados, los heridos fueron quemados, como le relataron policías que participaron en los sucesos y “reventaron por conciencia” (Proceso, 19 de octubre de 2014).
Si el modo de asesinar revela un claro mensaje mafioso, deben develarse los objetivos, hacia quiénes apuntan y porqué. La respuesta viene de la mano del obispo Vera. Destaca la íntima relación entre los carteles y las estructuras política, judicial y financiera del Estado, al punto que es imposible saber dónde comienza uno y acaba el otro. Constatar esa realidad lo lleva a asegurar que los dirigentes de su país “son el crimen organizado” y que, por lo tanto, “no estamos en democracia” (Proceso, 12 de octubre de 2014).
Pero, el obispo enfoca su reflexión hacia un punto neurálgico que permite desatar el nudo. “El crimen organizado ha ayudado al control de la sociedad y por eso es socio de la clase política. Ellos han conseguido que el pueblo no se organice, no crezca”. Palabras más o menos, es lo mismo que ha señalado el subcomandante Marcos.
Por último, no se trata de una confluencia casual sino de una estrategia. Uno de sus constructores sobre el terreno, es el general Oscar Naranjo, quien fue uno de los más destacados “arquitectos de la actual narcodemocracia colombiana” bajo el gobierno de Álvaro Uribe, como lo denunciara Carlos Fazio (La Jornada, 30 de junio de 2012). Naranjo, un protegido de la DEA y “producto de exportación” de Estados Unidos para la región, se convirtió en asesor del gobierno de Peña Nieto.

18 oct 2014

Sobre los medios en Colombia

13 sept 2014

Diana Uribe: Historia de la democracia (video, 110 min)

Diana Uribe: Historia de la democracia

16 jun 2014

Presidente a cualquier costo?

El titulo mas preciado que un uberrimo quisiera alcanzar despues de haber sido presidente de su pais:
llegar a ser parapresidente !

Esta vez no fue!. 
...
Movido por su adiccion al poder...habrá soñado el uberrimo con ser presidente en una Antioquia independiente? Que politica de integraciôn nacional habrian de desarrollar los siguientes presidentes para alejar el riesgo potencial de una escisiôn de la nacion colombiana bajo el argumento de no mas centralismo asfixiante y aprovechando el malestar de las provincias ante el olvido y desidia cronicos del gobierno central?

El cuento clasico mas cruel que conozco: el flautista de Hamelin !!

26 mar 2014

Carta abierta al presidente Santos respecto al fallo de inhabilidad de Gustavo Petro

Como colombiano siento mi voz de protesta e indignación ante el gobierno del presidente Santos por acatar la destitución e inhabilidad de Gustavo Petro, violando, en mi opinion, el artículo 40 de la Constitución Colombiana, según el cual todo ciudadano tiene derecho a participar en la conformación, ejercicio y control del poder político.

Independientemente de lo bueno o mal administrador público que Petro haya sido, el fallo de inhabilidad por 15 años es, a mi parecer, injusto, exagerado y anticonstitucional.

Invito al presidente Santos y a su gobierno a reflexionar sobre el mensaje que están enviando a la población colombiana en el sentido de que no se puede hacer oposición legal en Colombia so pena de ser “borrado” de la arena política, y sobre las consecuencias que dicho fallo tendría en la formación de la conciencia moral y política de las nuevas generaciones…

Es que debemos, de una vez por todas, reconocer públicamente que el derecho leguleyo y mansalvero ha cooptado la democracia en Colombia? Acaso quiere Juan Manuel Santos pasar a la historia como el presidente que acató y ejecuto uno de los fallos más absurdos que se hayan pronunciado en la historia de nuestro país?

Es urgente que Colombia le restituya los derechos políticos a  Gustavo Petro y a todos aquellos ciudadanos a quienes injustamente se les han conculcado sus derechos políticos!

Gabriel Vergara Lara

22 dic 2013

Encauzar la Protesta

http://polocritico.blogspot.ca/2013/12/maria-jimena-duzan-encauzar-la-protesta.html

María Jimena Duzán: Encauzar la Protesta Yo Creo Que Desde la Lista de la Alianza Verde se Pueden Pedalear esos Cambios. Mi voto Es Por Ellos.
La indignación puede convertirse en un bumerán contra quienes auparon al procurador para que llegara a donde está, como el propio Petro.
En contra de quienes critican al alcalde Gustavo Petro por haber sacado a la gente a protestar por las calles de Bogotá, a mí me parece una reacción tan necesaria como saludable. Hay una indignación en el país, derivada de una percepción que no se había decantado antes a pesar de que muchos ya la ve
ir al articulo completo

10 dic 2013

Por el derecho al debido proceso. Contra la absurda destitucion de Petro por parte del procurador!



(tomado de El Tiempo): Desde el balcón del Palacio de Liévano, Petro hizo un llamado para que esta manifestación se replique en otras plazas del país, y manifestó que hoy funcionarios de las Naciones Unidas le han pedido al Procurador, Alejandro Ordóñez, que explique “cómo hizo en un proceso disciplinario para abolir el voto popular”.
“Hoy gobiernos han preguntado qué pasa en Bogotá. Como es posible que el voto popular no sea respetado. No pueden comprender en el mundo cómo un funcionario que no es elegido, que no es juez, le puede decir a más de 700 mil ciudadanos que sus derechos políticos no valen y han quedado anulados”, agregó, y tildó la decisión del Ministerio Público de "irresponsable”.

3 nov 2013

Pablo Escobar y Narcocriminalidad

http://colombiakritica.blogspot.ca/2013/10/pablo-escobar-y-narcocriminalidad.html

Por Mauricio Castaño H
Asesor
Consejería para la Convivencia y Reconciliación Medellín
http://colombiakritica.blogspot.com/


...Aquí Dios y religión son comodines, o cooperantes del mal en el convencimiento de que se hace el bien haciendo el mal. Los sicarios piden a sus Santos devotos, no fallar en su puntería a su víctima encomendada y por quien obtendrán buena paga. Se mata para dar de comer al ser más querido: la Madre. Y ésta bendice a su hijo por sus botines mal habidos. “Pero si algo hizo mal hecho Pablo fue porque lo persiguieron en extremo, y yo me consuelo con lo que decía Nuestro Señor Jesucristo: ‘Bien aventurados los que padecen persecuciones por la Justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Pablo fue uno de ellos.´ Palabras de Hermilda, madre de Pablo Escobar, en el día de su funeral. De las víctimas no se habló, de los más de mil policías asesinados, y de las más de cuatro o diez mil civiles que padecieron el alcance de sus bombas de dinamita y de las balas sicariales, ni de unos ni de otros nada se dijo....

10 feb 2013

No porque sea licito es correcto

ir al texto

Ser presidente de una corporación judicial es un privilegio. Como tal, no se somete a un juicio de igualdad, dado que no todos podemos aspirar al mismo. Por ello, el privilegio debe respetarse y demandarse no sólo el comportamiento lícito, sino también uno correcto. Ese es el costo de acceder a los privilegios: una mayor carga que los demás ciudadanos; en este caso, dado que lo jurídico es igual para todos, deberá estar atado a sus virtudes.
Como se ha señalado en otras columnas, este es el gran defecto de la rama judicial y del Estado colombiano. Las virtudes son despachadas al baúl de los recuerdos. El mérito profesional no es escudriñado, sino que constatado a partir de simples títulos; el mérito personal ni siquiera es considerado, pues tantos tienen rabo de paja. El país, como ocurre en otros tantos, se ha quedado con la ilusión de que si es lícito, todo está bien. Olvidan que aunque sea lícito, puede no ser correcto. ¿Habrá alguno pensado en la relación entre corrección y legitimidad? No está por demás pensar en ello, sobre todo ante el proceso de paz.
Edición N° 00338 – Semana del 8 al 14 de Febrero de 2013

23 jun 2012

Los hombres del EXpresidente Uribe

Ver noticia en la BBC

Colombia: los crecientes líos con la ley de los hombres de Uribe

Alvaro Uribe, expresidente de Colombia
Varios de los colaboradores más cercanos del expresidente Uribe son requeridos por la justicia.
La lista de funcionarios de confianza del expresidente de Colombia Álvaro Uribe que tienen problemas con la justicia sigue creciendo.
Esta semana se hizo público que el antiguo jefe de seguridad del exmandatario, general (en retiro) Mauricio Santoyo, está siendo requerido por una corte de Estados Unidos por supuestos vínculos con el narcotráfico.