6 jun 2026

Firmes por la patria

(Tomado del FB de Roddy. Junio 6 de 2026)

Me van a perdonar mis amigos y familiares que piensan diferente. Aunque tengamos visiones distintas del país, eso no cambia el respeto, la admiración y el cariño que les tengo. Las diferencias políticas jamás deberían estar por encima de los afectos, de la amistad o de la familia.

Sin embargo, siento la necesidad de expresar lo que pienso y lo que he vivido.

He escuchado muchas veces la frase "Firmes por la patria". Y yo también amo profundamente a Colombia. Pero hay una diferencia enorme entre hablar de sacrificio y haber tenido que vivirlo.

Yo no tuve la oportunidad de ir a la universidad. No porque no quisiera estudiar, sino porque mis padres no tenían los recursos para brindarme esa posibilidad. Como miles de familias colombianas, hicieron todo lo que pudieron, pero simplemente no alcanzaba.

En aquella época, para obtener la libreta militar había que pagarla. Muchos pudieron hacerlo y continuar con sus proyectos de vida. En mi caso, mi familia no tenía cómo asumir ese costo, así que me tocó prestar servicio militar.

Y allí estaba yo, arriesgando la vida por apenas $76.000 mensuales. Setenta y seis mil pesos. Esa era la realidad de muchos jóvenes que no llegaban al Ejército por vocación, sino porque las circunstancias económicas no les dejaron otro camino.

Por eso me cuesta escuchar discursos que hablan de guerra con tanta ligereza. Me cuesta escuchar a quienes exaltan el sacrificio de otros cuando jamás han tenido que vivirlo en carne propia. A quienes hablan de patria desde una comodidad que nunca les exigió elegir entre estudiar o sobrevivir.

Durante décadas, los hijos de campesinos, obreros y familias humildes fueron quienes cargaron sobre sus hombros el peso de una guerra absurda que dejó dolor, muerte y oportunidades perdidas. Mientras algunos debatían ideologías, otros eran quienes ponían los muertos, los heridos y los sueños truncados.

No escribo esto desde el resentimiento. Lo escribo desde la memoria.

Y precisamente por esa memoria, hoy quiero hacer un llamado a votar con conciencia.

No vote por el odio. No vote por el miedo. No vote por discursos populistas que buscan dividir a los colombianos entre buenos y malos. No entregue su criterio a quienes convierten el dolor de la gente en una herramienta política.

Vote pensando en las familias que han tenido que luchar cada día para salir adelante. Vote pensando en los jóvenes que merecen más oportunidades que las que tuvieron generaciones anteriores. Vote pensando en construir un país donde el origen económico no determine el futuro de una persona.

La patria no se demuestra repitiendo consignas. La patria se demuestra entendiendo el sufrimiento de los demás, respetando las diferencias y tomando decisiones responsables para el futuro de todos.

Porque amar a Colombia no es odiar a quien piensa distinto. Amar a Colombia es querer que ningún joven tenga que escoger entre sus sueños y las limitaciones que le impone la pobreza.

No hay comentarios: