3 jun 2026

La banalidad del mal y la alta votación por Abelardo de la Espriella en Colombia

Autor: Manus AI

Fecha: 3 de junio de 2026


Introducción

A partir del concepto de “la banalidad del mal” de Hannah Arendt, la alta votación por Abelardo de la Espriella puede leerse menos como una adhesión explícita y consciente a un proyecto de crueldad, y más como el síntoma de una cultura política en la que el miedo, el cansancio, la polarización y el deseo de orden pueden volver ordinarias ciertas promesas de fuerza. La clave arendtiana no consiste en afirmar que todos los votantes sean “malos”, ni en equiparar mecánicamente una elección colombiana con el totalitarismo nazi. Consiste, más bien, en observar cómo una sociedad puede normalizar lenguajes de deshumanización, soluciones punitivas simplificadas y obediencias emocionales cuando deja de pensar críticamente las consecuencias de lo que apoya.

Según El País, De la Espriella ganó la primera vuelta presidencial colombiana de 2026 con 43,7% de los votos, frente al 40,9% de Iván Cepeda, en un país descrito como profundamente partido entre dos proyectos antagónicos.1 La Silla Vacía reportó luego una medición de AtlasIntel en la que De la Espriella aparecía con 50,3% de intención de voto en segunda vuelta frente a 42,6% de Cepeda, y señaló que el rechazo al adversario podía convertirse en el eje decisivo de la campaña.2 Ese dato es fundamental: la votación no expresa únicamente amor político por un candidato; puede expresar también voto defensivo, rechazo al otro, miedo al futuro y deseo de castigo.


Marco conceptual: qué quiso decir Arendt

Hannah Arendt acuñó la expresión “banalidad del mal” en Eichmann en Jerusalén, al observar que Adolf Eichmann no aparecía ante ella como un monstruo demoníaco, sino como un funcionario ordinario, lleno de frases hechas, incapaz de pensar desde el punto de vista de los otros.3 La Stanford Encyclopedia of Philosophy recuerda que Eichmann in Jerusalem fue la obra en la que Arendt formuló ese concepto controversial, dentro de una reflexión más amplia sobre totalitarismo, juicio, acción política y responsabilidad.4

La banalidad del mal no significa que el mal sea pequeño. Significa que actos gravísimos pueden ser ejecutados, tolerados o legitimados por personas que no se experimentan a sí mismas como criminales, sino como obedientes, realistas, patriotas, eficientes o simplemente “normales”.

La British Academy resume la intuición arendtiana señalando que Eichmann era “banal” no porque no fuera culpable, sino porque representaba una forma de mal más difícil de combatir: un mal asociado con la irreflexión, la incapacidad de comprender la pluralidad humana y el uso de clichés políticos.3 Aeon, por su parte, subraya que Arendt vio en Eichmann a alguien que podía cometer actos atroces sin una intención demoníaca explícita, aunque también recuerda críticas posteriores según las cuales Arendt pudo haber subestimado la dimensión ideológica de Eichmann.5 Esta cautela es importante para el caso colombiano: usar a Arendt no debe convertirse en un insulto moral contra los votantes, sino en una herramienta para analizar cómo opera la normalización política de la dureza.

El artículo académico de Botero y Leal en Universitas Philosophica distingue entre el mal radical, que en Arendt describe el horror totalitario y la producción de seres humanos superfluos, y la banalidad del mal, que apunta al agente burocrático o social que participa en actos atroces sin reconocerse movido por una maldad excepcional.6 Esa distinción permite evitar exageraciones: Colombia no es un régimen totalitario por el hecho de que un candidato de derecha obtenga una votación alta; pero la teoría de Arendt sí advierte que las democracias pueden degradarse cuando la ciudadanía acepta como normales discursos que reducen la complejidad social a enemigos eliminables.


El perfil político de Abelardo según el video y las fuentes

El video de La Pulla presenta a Abelardo de la Espriella como un candidato que combina imagen de outsider, espectáculo político, retórica religiosa, estética de fuerza y promesas de autoridad.7 En el análisis del video aparecen varios rasgos centrales: el uso de la figura del “Tigre”, la cercanía simbólica con liderazgos como Donald Trump, Nayib Bukele y Javier Milei, un discurso de confrontación contra críticos y periodistas, y propuestas de seguridad centradas en “mano de hierro”, megacárceles y ruptura con diálogos de paz.7

El País también lo caracteriza como abogado ultraconservador, admirador de Trump, Bukele y Milei, y candidato que se presenta como outsider, aunque con trayectoria pública y vínculos con sectores de poder.1 El video de La Pulla añade una crítica decisiva: De la Espriella promete perseguir criminales, pero construyó parte de su carrera como abogado defendiendo a figuras cuestionadas o condenadas, incluidos actores ligados a escándalos de corrupción, parapolítica o paramilitarismo.7 Esta tensión no descalifica automáticamente su derecho a ser candidato, pero sí revela un punto arendtiano: la política puede convertir contradicciones graves en detalles secundarios cuando el electorado se concentra en la eficacia simbólica del “hombre fuerte”.

Por qué una alta votación puede ser compatible con la banalidad del mal

La pregunta central no es “¿por qué tanta gente vota por el mal?”, porque esa formulación ya clausura el pensamiento. La pregunta arendtiana sería: ¿qué condiciones permiten que una parte significativa de la sociedad considere razonables, necesarias o incluso deseables ciertas formas de dureza política? En Colombia, esas condiciones incluyen inseguridad persistente, cansancio ante la corrupción, frustración con la política tradicional, polarización acumulada, rechazo al gobierno saliente y una larga historia de violencia que ha acostumbrado a muchos ciudadanos a imaginar la paz como debilidad y el castigo como solución.


En este marco, la alta votación por De la Espriella puede interpretarse como una convergencia de al menos cuatro impulsos sociales. Primero, un impulso de orden, que busca una autoridad fuerte frente a la percepción de caos. Segundo, un impulso de castigo, que desea que alguien “ponga mano dura” contra criminales, corruptos, guerrillas o enemigos ideológicos. Tercero, un impulso de identidad, en el que patria, religión, masculinidad política y orgullo regional o nacional se funden en una narrativa de recuperación. Cuarto, un impulso antipetrista o antiizquierdista, que puede votar menos por convicción programática que por rechazo a Cepeda, al Pacto Histórico o a lo que se percibe como continuidad de Petro.1 2


Desde Arendt, el problema aparece cuando esos impulsos dejan de ser objeto de deliberación y se convierten en reflejos. La banalidad del mal es, en este sentido, una renuncia al juicio. No necesariamente una renuncia espectacular, sino cotidiana: compartir un eslogan sin preguntarse a quién deshumaniza; aplaudir una cárcel sin preguntar por debido proceso; celebrar la humillación de un periodista porque “se lo merece”; aceptar que ciertos grupos son obstáculos y no ciudadanos; votar por “orden” sin interrogar qué libertades se entregan a cambio.


La banalidad no está solo en el líder: también puede estar en el clima social

Una lectura superficial buscaría en Abelardo una figura “maligna” y cerraría allí el análisis. Arendt obliga a mirar más lejos. La banalidad del mal no depende únicamente del dirigente, sino de una red de normalizaciones: medios que premian el espectáculo, ciudadanos que buscan certezas simples, élites que toleran discursos extremos si protegen sus intereses, redes sociales que convierten el miedo en identidad, y opositores que responden con descalificación total, reforzando la polarización.

Por eso, el hecho de que La Silla Vacía indique que la segunda vuelta puede jugarse en buena medida por el rechazo al otro es tan importante.2 Cuando la política se organiza alrededor de la repulsión, el adversario deja de ser interlocutor y se vuelve amenaza. Ese es el terreno fértil de la banalidad: no hace falta que millones de personas deseen conscientemente el daño; basta con que acepten que el daño a ciertos otros es un costo necesario para salvar el país.


Advertencia metodológica: Arendt no debe usarse como insulto electoral

Aplicar Arendt a Colombia exige prudencia. No se debe decir que votar por De la Espriella equivalga a apoyar un totalitarismo, ni que sus votantes sean Eichmann. Eso sería filosóficamente pobre y políticamente contraproducente. Arendt sirve mejor como advertencia sobre la irresponsabilidad del pensamiento automático. En una democracia, los ciudadanos tienen derecho a votar por opciones de derecha, exigir seguridad, rechazar al gobierno de turno o preferir un Estado más pequeño. El punto crítico aparece cuando esas preferencias se articulan con desprecio por la pluralidad, hostilidad al periodismo, relativización de garantías judiciales, culto al líder fuerte o fantasías de purificación nacional.


La pregunta democrática no es si la derecha puede gobernar; por supuesto que puede. La pregunta es si una sociedad puede exigir seguridad sin sacrificar humanidad, justicia sin venganza, autoridad sin autoritarismo, religión sin cruzada, patriotismo sin exclusión, y eficiencia sin desprecio por el derecho.


Conclusión

La alta votación por Abelardo de la Espriella puede entenderse como el resultado de una coyuntura de miedo, polarización y deseo de autoridad. Desde Hannah Arendt, lo inquietante no es únicamente que un candidato de derecha radical obtenga muchos votos, sino que una parte del electorado pueda considerar banales —es decir, normales, prácticas, inevitables— ciertas formas de lenguaje político que reducen la complejidad social a enemigos y prometen resolver conflictos históricos mediante fuerza, castigo y simplificación.

La banalidad del mal, aplicada con cuidado, no acusa a millones de votantes de ser malvados. Advierte algo más profundo: que el mal político moderno puede entrar en la vida democrática no siempre como odio consciente, sino como cansancio, frase hecha, miedo, obediencia emocional, deseo de orden y falta de imaginación moral. En Colombia, el desafío no es solo derrotar o elegir a un candidato; es recuperar la capacidad ciudadana de pensar antes de obedecer, de juzgar antes de aplaudir, y de reconocer que ningún proyecto de patria merece convertir a otros seres humanos en material descartable.


Lista de referencias consultadas

1. El País. “De la Espriella y Cepeda se disputarán la presidencia de Colombia mientras Petro cuestiona los resultados”. Fuente de prensa internacional usada para datos de primera vuelta, caracterización ideológica de De la Espriella y contexto de polarización electoral. Disponible en: https://elpais.com/america-colombia/elecciones-presidenciales/2026-05-31/de-la-espriella-y-cepeda-se-disputaran-la-presidencia-de-colombia-con-un-pais-partido-en-dos.html

2. La Silla Vacía. “Encuesta Atlas Intel de segunda vuelta: Abelardo le gana a Cepeda por 8%”. Fuente de prensa colombiana y encuesta usada para la medición posterior a primera vuelta, intención de voto en segunda vuelta y análisis del voto de rechazo. Disponible en: https://www.lasillavacia.com/en-vivo/atlas-intel-abelardo-se-impondria-por-7-puntos-en-segunda-vuelta/

3. British Academy. “Hannah Arendt’s lessons for our times: the banality of evil, totalitarianism and statelessness”. Fuente de divulgación académica usada para explicar contemporáneamente el concepto de banalidad del mal, la irreflexión y el pensamiento totalitario. Disponible en: https://www.thebritishacademy.ac.uk/blog/hannah-arendts-lessons-for-our-times-the-banality-of-evil-totalitarianism-and-statelessness/

4. Stanford Encyclopedia of Philosophy. “Hannah Arendt”. Enciclopedia filosófica académica usada como marco general sobre la obra de Arendt, su filosofía política y el lugar de Eichmann en Jerusalén. Disponible en: https://plato.stanford.edu/entries/arendt/

5. Aeon. “What did Hannah Arendt really mean by the banality of evil?”. Ensayo filosófico usado para discutir el significado de la banalidad del mal y las críticas posteriores a la lectura de Arendt. Disponible en: https://aeon.co/ideas/what-did-hannah-arendt-really-mean-by-the-banality-of-evil

6. Universitas Philosophica / SciELO. “El mal radical y la banalidad del mal: las dos caras del horror de los regímenes totalitarios desde la perspectiva de Hannah Arendt”. Artículo académico usado para distinguir entre mal radical, banalidad del mal, terror totalitario, superfluidad humana e irreflexión. Disponible en: http://www.scielo.org.co/scielo.php?pid=S0120-53232013000100005&script=sci_arttext

7. La Pulla. “This is Abelardo de la Espriella, winner of the first round in Colombia”. Video periodístico usado como perfil audiovisual de De la Espriella, su estilo político, propuestas, críticas y contradicciones señaladas. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=AUA065fFFUw

8 sept 2024

Belén de Bajirá- 15 ag AA2024

 https://m.youtube.com/watch?v=TT_ludV1I6k&pp=ygUqUHJlc2lkZW5jaWEgcGV0cm8gYmVsZW4gZGUgYmFqaXJhIGNvbG9tYmlh

15 agosto 2024 Belen de Bajirá

29 sept 2020

...Quien la desobnuribilizará?


La tragedia Uribe viene desde muy atrás, como dice Silvio R: "me fui a buscar al primer hombre que mintió". Busquemos al primer colombiano avivato que torció la ley a favor de sus intereses personalistas!. El fenómeno Uribe es la condensación de los climas mas densos de la población colombiana. En ese sentido, la tarea de todos consiste en identificar, reconocer y neutralizar al Uribe que llevamos dentro!

Uribe tiene poder en Colombia porque un porcentaje numeroso (y el disminución) de colombianos le atribuye poder! Sin dicho apoyo él no hubiese podido hacer de las suyas de la manera que lo ha venido haciendo antes y ahora. 

Entre sus seguidores y defensores hay dos grupos, uno grande y uno chico: el primero constituido por miles y miles de personas mal informadas y/o desinformadas que solo atienden a las fuentes "oficiales" de información: los noticieros de siempre, las emisoras de siempre, y por tanto, no tienen elementos de juicio para cotejar la información que reciben por los medios. Muchos de ellos proclives al autoritarismo o que han sufrido en carne propia la violencia de la parte de grupos guerrilleros. Son personas que están dispuestos a renunciar la las libertades básicas con tal de sentirse seguras. 

En el otro grupo de uribistas, mucho mas pequeño que el primero,  están los que se benefician del regimen. Los que ven en su jefe la encarnación de los valores anti humanistas que guía sus vidas: trampa, mala fe, violencia en todas sus formas, ventaja, leguleyadas. 

A los primeros: ayudarles a informarse mostrándoles hechos a través de fuentes directas o de otras fuentes. A los segundos: denunciarles y hacerles el repudio social!



24 sept 2019

David Charr déclara ante la JEP

https://youtu.be/ax0mQefggrM
David Charr Navas déclara ante la JEP

Señor Charr:
Su decisión de declarar sobre sus nexos con paramilitares y su mensaje de arrepentimiento le hacen bien a nuestro país en su vital intento de fortalecer y defender la democracia y la convivencia.
No se trata de buscar culpables: sí de reconocer y aceptar responsabilidades. En unos por acción y en otros por omision.
Se trata sí, de avanzar en el urgente proceso de reconciliación nacional, como un camino alternativo al castigo y  a la venganza, opciones que ya han provocado demasiado dolor y sufrimiento a los colombianos.
Pero también se trata de avanzar, usted y nosotros, en el difícil pero gratificante proceso de reconciliación personal: a la conciencia no se la puede engañar y la contradicción bloquea nuestro futuro y nuestras posibilidades de trascendencia.
Que su coraje anime e inspire a otros: todos ganamos con ello!


22 jun 2016

dejemos de matarnos

http://www.dejemosdematarnos.com/

Explicaciones sobre los acuerdos de paz


Estamos en un momento histórico. Colombia tiene la oportunidad de crear una realidad nueva y es importante entender qué está pasando. Los videos que encontrarán acá explican los acuerdos de paz. Con ellos queremos invitarlos a comprender y apoyar los acuerdos como parte de la campaña Forjando Faz.
VER LOS VIDEOS
-----------------------------------------------------------------
Bravo por Diana Uribe! Bravo por Colombia!
Los que estan viviendo los grandes hitos historicos suelen no percibir su trascendencia en el tiempo y su implicacion para la historia!
----------------------------------------------------------------
desde el humanismo universalista decimos:
"No resultará la paz desde esta visión zoológica de la vida que propicia la lucha por la supervivencia, la lucha por el predominio del más apto. No resultará este mito. No resultará la paz manipulando las palabras o censurando las genuinas denuncias que se hacen contra todo atropello y toda atrocidad que se comete contra los seres humanos. A esta alturas me cuidaré de no mencionar los “derechos humanos” porque también han sido vaciados de contenido y falseados en su significado. Ahora sucede que se bombardea a las poblaciones indefensas para proteger sus derechos humanos...

No resultará la paz de esa visión zoológica de la vida que propicia un orden social en base a premios y castigos trsladando la domesticación animal al honorable ciudadano que comienza a entrenarse en la desconfianza, la delación y el mercadeo de sus afectos.

“Algo hay que hacer”, se escucha en todas partes. Pues bien, yo diré que hay que hacer, pero de nada valdrá decirlo porque nadie lo escuchará.

Yo digo que en el orden internacional, todos los que están invadiendo territorios deberían retirarse de inmediato y acatar las resoluciones y recomendaciones de las Nacione Unidas.

Digo que en el orden interno de las naciones se debería trabajar por hacer funcionar la ley y la justicia por imperfectas que sean, antes que endurecer leyes y disposiciones represivas que caerán en las mismas manos de los que entorpecen la ley y la justicia.

Digo que en el orden doméstico la gente debería cumplir lo que predica saliendo de su retórica hipócrita que envenena a las nuevas generaciones.

Digo que en el orden personal cada uno debería esforzarse por lograr que coincidiera lo que se piensa con lo que se siente y lo que se hace, modelando un vida coherente y escapando a la contradicción que genera violencia"

De: Palabras de Silo con motivo de la primera celebración anual del Mensaje de Silo
Punta de Vacas. 4 de Mayo de 2004


27 oct 2014

México: un Estado fallido planificado

...
Por su larga experiencia, sostiene que la masacre de Ayotzinapa, “es un mensajito al pueblo, es decirnos: vean de lo que somos capaces”, como sucedió en San Salvador Atenco en 2006, cuando militantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, que participaban en La Otra Campaña zapatista, fueron brutalmente reprimidos con un saldo de dos muertos, más de 200 detenidos, 26 de ellas violadas. El gobernador a cargo del entuerto era Enrique Peña Nieto, el actual presidente.
Esos “mensajes” se repiten una y otra vez en la política mexicana. El padre Alejandro Solalinde, quien participó en el Foro de Derechos Humanos, coordina la Pastoral de Movilidad Humana Pacífico Sur del Episcopado Mexicano y dirige un alberque para migrantes que pasan por México hacia Estados Unidos, asegura que recibió información de que los estudiantes fueron quemados vivos. Luego de ser ametrallados, los heridos fueron quemados, como le relataron policías que participaron en los sucesos y “reventaron por conciencia” (Proceso, 19 de octubre de 2014).
Si el modo de asesinar revela un claro mensaje mafioso, deben develarse los objetivos, hacia quiénes apuntan y porqué. La respuesta viene de la mano del obispo Vera. Destaca la íntima relación entre los carteles y las estructuras política, judicial y financiera del Estado, al punto que es imposible saber dónde comienza uno y acaba el otro. Constatar esa realidad lo lleva a asegurar que los dirigentes de su país “son el crimen organizado” y que, por lo tanto, “no estamos en democracia” (Proceso, 12 de octubre de 2014).
Pero, el obispo enfoca su reflexión hacia un punto neurálgico que permite desatar el nudo. “El crimen organizado ha ayudado al control de la sociedad y por eso es socio de la clase política. Ellos han conseguido que el pueblo no se organice, no crezca”. Palabras más o menos, es lo mismo que ha señalado el subcomandante Marcos.
Por último, no se trata de una confluencia casual sino de una estrategia. Uno de sus constructores sobre el terreno, es el general Oscar Naranjo, quien fue uno de los más destacados “arquitectos de la actual narcodemocracia colombiana” bajo el gobierno de Álvaro Uribe, como lo denunciara Carlos Fazio (La Jornada, 30 de junio de 2012). Naranjo, un protegido de la DEA y “producto de exportación” de Estados Unidos para la región, se convirtió en asesor del gobierno de Peña Nieto.