
La indignación puede convertirse en un bumerán contra quienes auparon al procurador para que llegara a donde está, como el propio Petro.
En contra de quienes critican al alcalde Gustavo Petro por haber sacado a la gente a protestar por las calles de Bogotá, a mí me parece una reacción tan necesaria como saludable. Hay una indignación en el país, derivada de una percepción que no se había decantado antes a pesar de que muchos ya la ve
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